Jugando juntos

3 Jun

Jugando con AnaHoy hemos dejado entrar a Ana en la habitación de Raúl para que compartieran la tarde del sábado. Creo que los dos lo necesitaban. Más posiblemente Ana que como dice: “echa de pena” a Raúl desde que desapareció de su entorno más cercano. A ella le cuesta entender lo que está pasando. De repente Raúl no está, no duerme en casa, no va al cole, ni al parque… Papá y mamá se turnan para estar con ella y pocas veces está con los dos. Y por supuesto, nunca estamos los cuatro juntos como siempre. Busca agarrarse a su rutina de siempre, a que todo vuelva a la normalidad de la que tantas veces antes refunfuñaba. Lo que antes era motivo de fiesta: estar con la yaya, con los tíos, disfrutar a solas de papá y mamá… ahora se han convertido en el indicador de alarma de que las cosas no van bien. Para colmo, cada poco tiempo tiene que visitar a sus amigas del hospital de día. Eso si, por un pinchazo y unos tubitos de sangre le regalan dos guantes repletos de caramelos.

Pero hoy, por un par de horas, la normalidad ha vuelto. De repente estábamos todos y los dos han podido volver a jugar con sus clicks y sus coches de cars. Y por supuesto de vez en cuando han discutido: que si Raúl no me deja jugar, que si Ana no juega a lo que yo quiero… Sé que me arrepentiré de esto, pero qué ganas tenía de oírlo. Creo que el roce y la gresca lo necesitaban tanto o más que el juego.

En momentos como este te das cuenta de que hay que disfrtar de los momentos que a simple vista parecen insignificantes. Ellos lo necesitaban y nosotros también.

Pedro.

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